“BUSCA TRABAJO, ASEGURA TU ESTABILIDAD, HAZ LÍNEA DE  CARRERA”.

Las tres frases anteriores sintetizan el pensamiento lineal de todo profesional que quiere un espacio en el éxito. Lamentablemente, en la actualidad ese paradigma viene perdiendo vigencia más rápido que de lo que imaginas y si estás o recién sales al mercado laboral, es muy probable que quedes rezagado por tu competencia si sigues creyendo en esas ideas.

Sociedad 3.0

La estabilidad económica y como consecuencia la idea de un empleo seguro se desdibujan cada vez más rápido en el panorama profesional. Las condiciones a las que se enfrentan los profesionales en esta época son distintas a las que se enfrentaron los profesionales de décadas anteriores; es por ello que muchos que son insertados en el mundo laboral no logran surfear la ola dentro del campo de su especialización o terminan en empleos muy mal pagados ejecutando tareas rutinarias. Esta improductitvidad suele ser atribuida a la baja calidad educativa o a la desconexión de la oferta académica del sistema educativo con la verdadera demanda en el mundo del trabajo. Dicha idea, a mi parecer, solo es correcta hasta cierto punto. No todo es responsabilidad de una aparente currícula distante a la realidad, sino también del mindset versión 1.0 instalado en la cabeza de los profesionales, en plena transición a la Sociedad 3.0.

¿SOCIEDAD TRES PUNTO… WHAT??

Moravec (2011) explica esa transición a través de tres paradigmas sociales:

Sociedad 1.0: Compuesta por la sociedad agraria y posteriormente por la sociedad industrial: Una sociedad en donde inicialmente los profesionales aprendían todo en espacios informales compartidos con sus propios familiares; cuyo modelo de aprendizaje era el paradigma del aprender haciendo. Luego, llegó la revolución industrial y con ella todo un cambio social dramático (la irrupción tecnológica nos ha venido pateando el tablero desde hace mucho tiempo). Las familias no pudieron competir contra la alta productividad de la industria y no tuvieron otra opción que ir a trabajar a las fábricas. Posteriormente y de forma inevitable, la sociedad creó lo que ahora conocemos como el sistema educativo (industrializado) e insertaron en éste a los niños para que se les formase como futuros obreros o burócratas a ser contratados en la economía industrial.

Sociedad 2.0: Ésta no es otra que la sociedad del conocimiento, la cual empezó a consolidarse a mediados del siglo XX. Fue impulsada por profesionales que encontraron un valor potencial en la información que obtenían luego de combinar datos; como por ejemplo, cuántas horas podía trabajar un individuo por máquina, cuánto demoraba un proceso de producción, el número de revoluciones de una máquina, etc. Peter Drucker, considerado como el padre de la gerencia moderna, acuñó el término Trabajadores del Conocimiento para estos profesionales que creaban nuevos conocimientos en favor de la empresa, que en un inicio gestaban de forma individual pero que gracias al avance tecnológico y la expansión de la internet, fueron creando sentidos socialmente construidos (o sea, nuevos conocimientos hechos en conjunto). De esta manera, la aparición de espacios virtuales de aprendizaje y colaboración catapultaron estos modelos de generación de conocimiento.

Sociedad 3.0: Es una sociedad que aún no termina de materializarse, pero cuyo proceso ya comenzó. Es una sociedad motivada por tres agentes importantes: La globalización, como fenómeno imparable, el avance tecnológico, que encuentra lógica en reconocidas teorías como la de Kurzweil y, por último, la irrupción de la sociedad de la innovación impulsada por knowmadas.

Llegará un momento en que perderemos la capacidad de predecir el futuro por el crecimiento exponencial del avance tecnológico. Fuente Linkedin.

Llegará un momento en que perderemos la capacidad de predecir el futuro por el crecimiento exponencial del avance tecnológico. Fuente Linkedin.

Es en la sociedad 3.0 en la que muy probablemente los profesionales tengan que lidiar con un escenario laboral mucho más incierto y competitivo, en donde tecnologías como la robótica, la nanotecnología, la internet y la informática estén a punto de dominar el mundo… (bueno, en realidad no tanto así). Pero para muchos sí será un dolor de cabeza, sobre todo para aquellos cuyas profesiones se basen en actividades rutinarias, fácilmente sustituibles por hardware y software. Además, difícilmente sobrevivirán los que no posean las habilidades críticas para desafiar con éxito el futuro cercano. Capacidad para innovar, pensamiento crítico, habilidad creativa, facilidad para aplicar conocimientos en contexto, colaboración, etcétera, etcétera; éstas son solo algunas de las habilidades que gestores y educadores están intentando incorporar de varias formas en el plan curricular.

Así que no solo se trata de echarle la culpa al sistema educativo. Esto trata de algo más profundo que subyace en la mentalidad que predomina en la mayoría de profesionales, que siguen creyéndose en la sociedad 1.0 cuando ya van camino a la versión 3.0.

¿Cómo piensa un profesional 1.0? Ideas para desaprender.

Entonces, dejemos que el gobierno y los que hacen y ejercen las políticas educativas se sigan rascando la cabeza para evitar el fracaso del sistema educativo. Tú empieza identificando las ideas que determinan tu forma de ejecutar tu profesión. Puedes empezar echándole un vistazo a la siguiente lista con algunas ideas que mantiene (y hasta considera infalibles) el profesional 1.0:

La tecnología resuelve el problema. Solemos creer que adquiriendo el último dispositivo o el software más usado se hará todo el trabajo por sí solo. La creación surge cuando usamos las tecnologías por encima del nivel instrumental.

Eres más valioso para el mercado laboral si posees más información alojada en tu memoria. En la economía digital los profesionales son visibles si aportan valor que los distinga en el escenario del mundo del trabajo.

La adquisición de certificados asegura el éxito. Esto es real hasta cierto punto. Aún vivimos en un mercado que prioriza la contratación de profesionales con cartones bajo el brazo, PERO se viene abriendo una nueva demanda que le interesa más lo que el profesional puede hacer con lo que sabe. Y es una tendencia en crecimiento.

El tiempo para aprender terminó cuando culminó la educación formal (o cuando se te acabaron las enciclopedias para seguir estudiando). La información está redistribuyéndose y reinventándose, combinándose por distintas miradas y experiencias, creando nuevos conocimientos alrededor del globo. Si quieres mantenerte actualizado deberás mantener en modo aprendiz todo el tiempo.

Lo que aprendes hoy en la educación superior (universidad/instituto) te servirá para ser un profesional de éxito mañana. Basándonos en el punto anterior, si cada vez más surgen nuevos conocimientos, lo que aprendas hoy difícilmente será útil en unos 10 años. Aquí nuevamente cobra valor el concepto del “aprendizaje para toda la vida”.

El fracaso es el punto final para tus iniciativas. Debes evitarlo tanto como puedas. El fracaso es una bendición siempre y cuando sea asimilado como una experiencia de aprendizaje. El fracaso no se puede evitar, por lo que no debería representar el fin de tus días como profesional, sino como el punto de inflexión de tus esfuerzos.

Un salario atractivo condiciona un resultado óptimo. Esta era una idea típica en la sociedad industrial – “Yo quiero ganar el sueldazo que gana ese tipo, entonces voy a esforzarme por hacer un buen trabajo” pero cambió a “Yo hago lo que me apasiona, entrego un valor diferencial y es bien valorado por el mercado, entonces seré bien remunerado”. La motivación pasó a ser intrínseca.

Los knowmads han sido los primeros en desaprender todas estas ideas. Como consecuencia de ello logran obtener ventaja frente a otros profesionales en circunstancias de extrema incertidumbre y en donde el esfuerzo colaborativo, producto de su capacidad para auto-organizarse, otorga mejores resultados.

Pero entonces…

¿Cómo piensa un profesional 3.0? Cambia el chip.

Ésta no intenta ser una lista de reglas a seguir. Es una lista que intenta aclarar el camino hacia el proceso de adaptación:

– Antes que tener la pared llena de títulos, resuelve problemas con lo que aprendes y compártelo con tu red. No importa si los primeros intentos aportan mucho valor. La idea es que obtengas feedback de inmediato y te recuperes.

– Si estás esperando a terminar la educación superior (carrera técnica/pregrado/posgrado) para tu oportunidad de éxito, estás esperando al final de la fila. En estos momentos hay gente que no ha terminado la educación formal (y probablemente no la termine) y está acumulando mayor expertise que aquellos que mantienen una actitud pasiva.

– La obsolescencia de conocimientos ocurre más rápido. Lo que sabes hoy, difícilmente te servirá mañana. El aprendizaje dura toda la vida.

– Un knowmad no espera a buscar trabajo, crea oportunidades de valor cuando se configura junto a otros en una red líquida.

– No esperes a que tu proyecto posea todos los estándares, sal al mercado con lo mínimo presentable y falla para ir escalando a mercados más competitivos. (Pensamiento Startup).

– Un knowmad no adopta la tecnología simplemente porque es de uso común. Emplea la tecnología con propósito para resolver algo en concreto. (Aprendizaje Invisible).

– Sé glocal: actúa localmente, impacta globalmente.

– Toma tus decisiones para cuando (re)ingreses al mundo del trabajo a partir de tres variables combinadas: Activos de formación y experiencia, aspiraciones personales y realidad del mercado. (Opportunity Valley).

Probablemente en unos años todavía no nos encontremos tomando el break con robots. Lo que sí es seguro, es que el mercado laboral y la sociedad en general van a cambiar. Para entonces, lo mejor será que como profesional estés haciendo lo correcto, en continuo modo de adaptación. Los knowmads ya están teniendo éxito en eso.

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